ACTA 2 ABRIL 2011

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Actas 3 de noviembre de 2007

Ya están disponibles las actas del pasado 3 de noviembre de 2007.

Acta Junta Extraordinaria – 3 de noviembre de 2007

Acta Junta – 3 de noviembre de 2007

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Convocatoria Junta ordianaria y extraordinaria – Día 3 de Noviembre

Asociación Amigos de la Virgen de la Peña de Aniés

Convocatoria a Juntas ordinaria y extraordinaria para el día 3 de Noviembre en el local de la Cooperativa con el siguiente orden del día y horarios:

Ordinaria a las 20 horas:

1.- Lectura y aprobación del acta de la sesión anterior.

2.- Examen y aprobación de las cuentas.

3.- Ratificación de acuerdos de junta.

4.- Informes de presidencia.

5.- Ruegos y preguntas.

Extraordinaria a las 21 horas:

1.- Propuesta de modificación de los estatutos de la asociación.

2.- Nombramientos de los miembros de la junta directiva.

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‘Aniés: La Virgen de la Peña y sus ermitaños’

Artículo publicado en el Diario del Altoaragón, el domingo 12 de agosto, dentro de la sección ‘Nuestras Raíces’ del Cuadernillo Especial Dominical. Firmado por Santiago Broto Aparicio.

Aniés: La Virgen de la Peña y sus ermitaños

El Santuario de la Virgen de Peña está fuertemente enlazado con la historia de Aniés. Ya el Padre Faci en su obra de 1739 decía que aquel tenía este nombre por estar situado en el congosto de una elevada roca, en lugar de muy difícil acceso. Según la tradición, la santa imagen fue hallada por un caballero residente en el castillo de Loarre, en el año 903, estando de cacería por aquellos montes, soltó un halcón para capturar una perdiz, la cual, en su huida, se arrojo dentro de una gran grieta labrada en la roca, seguida por su perseguidor. Como este, pasado algún tiempo, no regresaba y no había otro medio de llegar al lugar donde se había ocultado, un criado se dispuso a recogerlo, descolgándose sujeto por una larga soga y al llegar a lo profundo del roquedo, quedó sorprendido al encontrar una pomposa zarza que a su derecha tenía la imagen de Nuestra Señora y la izquierda la citada perdiz, tranquilamente allí posada, así como un poco más retirado, el halcón, éste con evidentes signos de mansedumbre. Comunicado el hallazgo, los cristianos de los pueblos cercanos se movilizaron y recogiendo la imagen la trasladaron a la antigua Ermita de San Pedro, en el termino de Aniés y al pié de la montaña, para darle allí el culto debido.

El Santuario de la Virgen de Peña está fuertemente enlazado con la historia de Aniés. Ya el Padre Faci en su obra de 1739 decía que aquel tenía este nombre por estar situado en el congosto de una elevada roca, en lugar de muy difícil acceso. Según la tradición, la santa imagen fue hallada por un caballero residente en el castillo de Loarre, en el año 903, estando de cacería por aquellos montes, soltó un halcón para capturar una perdiz, la cual, en su huida, se arrojo dentro de una gran grieta labrada en la roca, seguida por su perseguidor. Como este, pasado algún tiempo, no regresaba y no había otro medio de llegar al lugar donde se había ocultado, un criado se dispuso a recogerlo, descolgándose sujeto por una larga soga y al llegar a lo profundo del roquedo, quedó sorprendido al encontrar una pomposa zarza que a su derecha tenía la imagen de Nuestra Señora y la izquierda la citada perdiz, tranquilamente allí posada, así como un poco más retirado, el halcón, éste con evidentes signos de mansedumbre. Comunicado el hallazgo, los cristianos de los pueblos cercanos se movilizaron y recogiendo la imagen la trasladaron a la antigua Ermita de San Pedro, en el termino de Aniés y al pié de la montaña, para darle allí el culto debido.

El mismo relato tradicional refiere que una y otra vez dicha imagen de la Virgen volvió, sin intervención alguna humana, a su original lugar en el oculto paraje montañoso, donde fue hallada, lo que movió al vecindario a erigirle en el mismo sitio el actual Santuario, donde desde entonces se venera.

Exponía así mismo el Padre Faci, que la imagen de Nuestra Señora de la Peña, era escultura primorosa de madera, de cuatro palmos de altura y representaba a la Virgen María de pie, con el Niño Jesús en el brazo izquierdo y en la mano derecha una manzana, fruto que también sostiene éste con la izquierda, mientras bendice con la diestra –la cual es moderna y se halla vestida-. Era invocada aquella imagen para recuperar la salud, obtener consuelo en la aflicción, lograr el triunfo de la verdad sobre la calumnia y el engaño, la recuperación en caso de grave accidente, la curación de heridas, conseguir sucesión los estériles, expulsión de demonios y maleficios, etcétera, y de los muchos beneficios obtenidos dan testimonio tablas antiguas, ofrendas, pinturas, alhajas y ornamentos que se muestran en los muros interiores, altares y sacristía del Santuario, destacando de ellos los candeleros ofrecidos por una Baronesa de Ayerbe, la lámpara de plata de los Urriés, Señores de Nisano y una cadena de oro obsequio de una madre gitana.

Un hecho destacado se cuenta: ocurrió el 9 de Mayo de 1717, con motivo de la romería que en esa fecha hacen los vecinos de los pueblos de Aniés, Rasal y Bentué, los cuales llenaban el templo en la celebración de la Santa Misa, cuando, repentinamente y en medio de un gran estruendo, se desplomó parte del suelo fundado sobre otras dependencias del Santuario, arrastrando en su caída a unas veinticinco personas que estaban sobre él y dos plantas más inferiores, desde una altura de veinticuatro palmos, sin que pese al espectacular alcance de la tragedia, sufriera nadie daño alguno, salvo un hombre que tuvo una pequeña lesión en la nariz motivada por sus prisas por salir de aquel escenario.

Finalizaba aquel autor la reseña indicando que el Santuario de la Virgen de la Peña tenía para su culto y decoro un Ermitaño, encargado de recoger las limosnas ofrecidas por los fieles, quien residía allí cuando el tiempo lo permitía, disponiendo de una habitación decente. Ello nos permite enlazar con la provisión de este puesto, realizada por el Concejo de Aniés, según nos describe la siguiente capitulación:

El 4 de marzo de 1800, previamente convocados, se reunían en presencia del Escribano Real Joaquín de Aso, Fray Agustín Pérez, Prior Párroco de Aniés, Mariano Pérez, don Juan Antonio Otal, Antonio Lerín y Silvestre Otal, Alcalde, Regidores y Sindico procurador que constituían el Ayuntamiento y todos como Patronos y Directores que eran de la Ermita de Nuestra Señora de la Peña, sita en sus extramuros y en el termino de aquel lugar, manifestando:

Que estando en aquel tiempo vacante el empleo de Ermitaño de dicho Santuario, por muerte del último poseedor Josef Barachech, y reconociendo el verdadero celo demostrado al servicio de Nuestra Señora y a la fábrica de su iglesia y limosnas expuesto por don Cosme Lopez, mozo libre, Infanzón, natural del expresado pueblo, el cual, guiado de su fervorosa devoción, deseaba acabar su vida en el servicio a la Virgen de la Peña y de su Ermita.

– Por tanto, de buen grado, nombraban en perpetuo Ermitaño o sirviente de aquel Santuario a dicho don Cosme López, sin poderlo en adelante remover de tales funciones, mientras permaneciera en estado de celibato, y ello lo hacían con los cargos siguientes:

– Tendría la obligación de cuidar con toda solicitud de la Iglesia y de todo lo perteneciente al culto en la misma, en todo aquello que correspondiere a su empleo, así como debería obedecer al Prior y al Ayuntamiento, que en el tiempo fueran, en todo aquello que se le hiciere presente o se le manifestare perteneciente al Santuario o a sus deberes, teniendo en cuenta en cada caso, cuales fueren sus fuerzas y posibilidades.

– Se le entregarían mediante inventario, los ornamentos, alhajas y ropa de aquel templo; debiendo dar cuenta de todo lo recibido siempre y cuando se le pidiera; así como se le encargaba que saliera personalmente, siempre que pudiera, a recolectar limosnas o a realizar “llega” de todos los fieles, procurando, por parte de los representantes municipales indicados, que tuviera, en sus ausencias, quien le sustituyera en sus obligaciones.

– Por cuanto estaba mandado, por Visita pastoral, que existiera un Depositario de todas las limosnas y enseres del Santuario que al Ermitaño se le dieran, de los bienes de aquel, lo que necesitare para su manutención y alimentos, tendría éste la obligación de entregar al que desempeñare aquellas funciones todo lo que recibiese y recaudare por aquellos conceptos, a excepción del vino, judias y aceite y aún el sobrante de éstos, según había sido costumbre hasta entonces.

Se convenía y pactaba entre el Prior, los componentes del Ayuntaiento y don Cosme López, que éste cedería una casa y dos campos suyos propios, sitos en el lugar de Aniés, y todos lo muebles que tenia y demás bienes que pudiera adquirir, así muebles como sitios, y cuanto resultase de sus trabajos personales, a favor de Nuestra Señora y su Ermita y los citados prometían, a cambio, mantenerlo sano y enfermo, vestido y calzado con la decencia correspondiente a su estado, durante toda su vida natural y ello a cargo de los bienes y rentas del Santuario, y en caso de que éstos no fueran suficientes, de los pertenecientes al lugar o mediante repartimientos a estos efectos entre sus vecinos.

– Y en caso de llamarle Nuestro Señor a este Ermitaño al estado de matrimino, según su libre elección, se le devolvería todo lo mandado por el mismo -casa, fincas y otros bienes y rentas-, deduciendo las mejoras que se le hubiesen hecho en estos fundos a expensas de los fondos del Santuario, de los que se llevaría cuenta en su libro de anotaciones. En el caso de que la casa ocupada se alquilara, se le reservaría una habitación para uso privado.

– Se le asignaba así mismo, para su alimentación, la limosna de pan diario o por semanas, que era costumbre hacer en el pueblo, así como el producto de huerto y demás hacienda que tuviere el Santuario de Nuestra Señora, tanto para vestirlo adecuadamente o en metálico para otras necesidades, tomando nota el Depositario de lo invertido en cuenta detallada.

– El Ermitaño tendría la obligación de que todas la limosnas en dinero que se dieren los fieles, ponerlas en la cajeta a ello destinada existente en la Ermita, cuya llave guardaba el Depositario, quien se haría cargo de todo el importe.

– El expresado Cosme López dotaba a su alma de los bienes cedidos y que pudiera adquirir, para que se hicieran sufragios después de su muerte, que el Prior y los componentes del Ayuntamiento, fijaban en la suma de treinta y cinco libras jaquesas.

– Por último, se daba por enterado del nombramiento de Ermitaño de Nuestra Señora de la Peña que por esta escritura se le hacia y lo aceptaba y admitía en plena y total conformidad según en la misma se expresa, ofreciendo cumplir exactamente con los cargos y obligaciones correspondientes.

En cuyos términos, unos y otro, cada uno por sí, prometieron y se obligaron no contravenir en tiempo ni momento alguno el contenido de la escritura, respondiendo de ellos con sus personas y bienes muebles y sitios.

Documentación:
Faci, Roque Alberto.- Aragón Reyno de Cristo y dote de María Santísima. Zaragoza, 1739. Archivo Histórico Trov. Huesca.- Protocolo 10.774.- Notario: Joaquín de Aso.

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Acta Junta Extraordinaria 9 de marzo de 2007

Ya está disponible el Acta de la Junta Extraordinaria celebrada el pasado 9 de marzo de 2007.

También podéis acceder a los resultados sobre la votación sobre el cambio de día de la Romería de Mayo tras los que se aprobó que la Romería será el 2º Sábado de Mayo.

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¿Quieres hacerte socio?

Ya está disponible la sección ‘¿Cómo hacerse socio?’ donde encontrarás el formulario de inscripción.

Importante: Para evitar problemas a la hora de abrir el formulario en formato .pdf, disponéis también del archivo en formato .doc que puede ser abierto con cualquier procesador de textos que tengáis instalado en vuestro ordenador.

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Celebración Romería 2006

Los pasados días 13 y 14 de Mayo de 2006, tuvo lugar en Aniés la celebración de la Romería a la Virgen de la Peña.

Comenzó la fiesta el día 13 con una cena popular, organizada por la Comisión de Fiestas, a la que asistieron más de 100 personas y a continuación, amenizado por un conjunto musical, dio comienzo un animadísimo baile que se prolongó hasta altas horas de la madrugada.

El 14 de Mayo, con un día espléndido, aconteció la Romería a la Ermita de la Virgen de la Peña de Aniés. A primeras horas de la mañana, en el pueblo de Aniés, ya se empezaron a ver movimientos de personas que no son normales el resto del año, las cuadrillas se iban preparando para empezar un gran día de romería.

Unos andando desde el pueblo, otros en coche hasta el desvío, bajo las rocas, donde se debe continuar andando; y otros tantos en coches todo terreno hasta la piedra bailadora, comenzaron la Romería a la Ermita de la Virgen de la Peña de Aniés.

Todos los romeros fueron recibidos por la Cofradía que organiza dicha Romería y fueron obsequiados con jamón, pan y vino, para reponer las fuerzas gastadas en el camino. Después de repuestas las fuerzas y haberse saludado los romeros entre sí, sobre todo con aquellos que hacia mucho tiempo que no nos veíamos, a las 13,30 dio comienzo la Santa Misa, celebrada por el Cura Párroco de Aniés, D. Emilio Aguarod y al finalizar se cantó por todos los asistentes el himno a la Virgen de la Peña. Salió muy bien y se nota que ya van varios años que se ha retomado esta vieja tradición de cantarle a la Virgen.

Después de la Misa, por cuadrillas, se reunieron para almorzar, unos en la casa del Santuario, otros en los aledaños más próximos, y otros tantos en la explanada de sostal, abundando la alegría, observándose en la mayoría, caras de felicidad por el día que estaban pasando.

Ya al atardecer, poco a poco, las cuadrillas se van retirando a sus respectivos destinos, no sin antes prometer que el próximo años allí nos veríamos todos, manifestando así el gran día que habíamos disfrutado todos.

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